Dios nos cuida

Los ángeles estuvieron allí todo el tiempo, pero nadie vivo los había visto. Adornaban las paredes de Old North Church en Boston, pero habían quedado cubiertos por capas de pintura hacía más de un siglo. Los registros de la iglesia indicaban un contrato para pintarlos en 1730, cuando el edificio estaba en construcción. Un proyecto de restauración iniciado en 2017 llevó a tal descubrimiento.

Corazón de pastor

«¡Un cervatillo quedó atrapado en nuestra cerca!», exclamó Julia a su esposo, Tomás. Él lo liberó con cuidado, pero la madre no aparecía por ninguna parte.

Rostros brillantes

«¡Tiene cara de azúcar!», exclamó nuestra veterinaria mientras le hacía el chequeo anual a nuestro perro. «¿Cara de azúcar?», pregunté. «Es un término que se usa para los retrievers cuyos rostros se vuelven prematuramente blancos —respondió sonriendo—. Es solo una señal de la dulzura que llevan dentro».

Amor que llega lejos

«Saludamos con la mano hasta que desaparecen de nuestra vista. Es una forma de mostrar que los amamos», me explicó mi madre cuando era niño. Mis padres tenían esa costumbre cada vez que un familiar se iba después de visitarnos. A veces, se quedaban afuera un buen rato, hasta que los que partían se perdían a lo lejos, pero no importaba. Cuando yo mismo me fui de casa, entendí por qué.

Fiel y perdonador

«¡No es mi culpa!». Así dice Han Solo en El imperio contraataca, cuando su nave es atacada y parece no haber escapatoria, todo por faltar una reparación. Cuando lo dice, uno se pregunta si no tendrá al menos algo de responsabilidad por lo sucedido, aunque no quiera admitirlo.

La bondad de Dios

«¡Ay, no!», exclamé al abrir una colmena y descubrir que la colonia había muerto. La había cuidado meticulosamente durante un invierno templado y esperaba una cosecha temprana. Pero un repentino descenso de temperatura la hizo colapsar.

Cuando el amor aparece

«¿Por qué lloras?», preguntó un voluntario de un ministerio cristiano de ayuda humanitaria que atendía a personas cuyas casas habían sido destruidas por el huracán Helene. La mujer, que había estallado llorando momentos antes, respondió: «No lloro porque perdí todo. Lloro porque el amor acaba de aparecer».

Bondad invisible

El rostro siempre estuvo allí, pero nadie lo sabía. Cuando Sir Joshua Reynolds pintó La muerte del cardenal Beaufort, incluyó el rostro de un demonio en la oscuridad detrás del hombre moribundo. Reynolds representó exactamente una escena de una obra de Shakespeare, pero algunos no apreciaron su literalidad. Después de su muerte, el rostro fue cubierto con pintura y olvidado. Una reciente tarea de conservación de arte lo descubrió bajo capas de pintura y barniz.

Precioso para Dios

El cuadro estuvo colgado en la pared de una casa durante años, inadvertido y olvidado, hasta que un día se cayó. Cuando lo llevaron a un restaurador de arte para repararlo, este descubrió que era una obra maestra perdida de Rembrandt, titulada La adoración de los magos. Se creía que solo quedaban copias de la obra, pero allí estaba el original. De repente, el valor de la pintura se disparó hasta alcanzar cientos de millones de dólares.

Calcular el costo

Los locales lo llaman «El camino a ninguna parte», pero su nombre oficial es Lakeview Drive. Es un tramo pintoresco de casi diez kilómetros, con vista al lago Fontana en el Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes, cerca de Bryson City, Carolina del Norte. Tras pasar un túnel de 360 metros de largo excavado en un lado de la montaña, el camino se detiene abruptamente. El gobierno gastó millones de dólares hasta que, por problemas ambientales descubiertos más tarde, el proyecto se abandonó.